Le tome como pretexto para volverme feliz. Ella me dijo –te lo juro que si, quiero ser tu novia y quiero verte más. Besarte más seguido y más seguido poderte abrazar.- Yo le leía las mentiras subiendo por ese cuello que me volvía loco y explotando en sus ojos para acabar en otro malabar. Vaya, pobre tonto, este que se creía genial y es que de nada sirve reconocer a las que mienten si les crees, por creerte valiente, cuando de ello no tienes más que algún refrán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario