Mira... veras...
Llueve en la ciudad,
un escritor se apea de sus propios ojos,
para sujetarse de las pestañas,
y usarlas de balcón.
Se me resuelve la existencia;
fidelidad a mi mismo,
después siempre fiel, siempre real.
Me grita vete y da la vuelta,
me lo grita el cielo.
Levanto la cara y me río,
truena.
Lo logre.
Llueve en la ciudad,
un escritor se apea de sus propios ojos,
para sujetarse de las pestañas,
y usarlas de balcón.
Se me resuelve la existencia;
fidelidad a mi mismo,
después siempre fiel, siempre real.
Me grita vete y da la vuelta,
me lo grita el cielo.
Levanto la cara y me río,
truena.
Lo logre.
1 comentario:
Buen blog!!! xD
estás en mis "Bonitas letras"
http://ninazanahoria.blogspot.com/
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