Veintitantos años, rubia, uno sesenta.
Ella es algo guapa, de oficio banquera.
Todos los días, sentada en la misma mesa.
Y el mismo mesero observa, curioso.
-"¿Sera que la rutina no le afecta? ¿Porque si ella es guapa, se sigue sentando sola? No parece de las que lo disfrutan".
Aquí hay algo que no cuadra, y la curiosidad le viola.
Pero despierta a tiempo, basta de leer vidas.
De la ultima leída, queda abierta, aun, aquella herida.
La misma que sangra, cada que a ella, ahí sentada,
sin decirle nada, el gritándole le mira.
Ella es algo guapa, de oficio banquera.
Todos los días, sentada en la misma mesa.
Y el mismo mesero observa, curioso.
-"¿Sera que la rutina no le afecta? ¿Porque si ella es guapa, se sigue sentando sola? No parece de las que lo disfrutan".
Aquí hay algo que no cuadra, y la curiosidad le viola.
Pero despierta a tiempo, basta de leer vidas.
De la ultima leída, queda abierta, aun, aquella herida.
La misma que sangra, cada que a ella, ahí sentada,
sin decirle nada, el gritándole le mira.
1 comentario:
Todos solemos ser lectores aficionados..
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