Soy una adicción, probarme te convierte en dependiente. Hablo en general.
Si pruebas mis besos, al dejar de tenerlos: comienzas aportarte rara, molesta, enojada. Te hacen falta pero no quieres que te hagan falta. Buscas algo que lo sustituya, te conviertes en alcohólica, drogadicta o misógina, no soportaras que otra pueda tenerme. Terminaras buscándome para probar una droga más fuerte.
Qué suerte, la hay.
Si me pruebas íntimamente y te vez, obligada a dejarme: se te acelera el pulso, ansias, taquicardias, sudor frío, dependencia exagerada. Buscaras sexo en cualquier otro, pero no, no es lo mismo. Necesitas tenerme de nuevo, verme ahí acostado, al lado tuyo. Después de haber sudado, subido, bajado, enroscado. De haber sido aprendida, suelta, dominado, quisieras verme ahí. Contemplarme sin que pasara el tiempo. Qué suerte, se puede.
Si pruebas mis trazos, mis colores, mis bocetos, mis pinturas, mis letras, mis combinaciones, mi locura dibujada, trazada, pintada, mezclada: pierdes la mirada, te congelas, te paralizas, se te olvida el tiempo, sientes la necesidad de saber de mí, de que fuera un libro para leerme.
Qué suerte, lo soy.
Si pruebas mis textos: nudo en la garganta, lagrimeo, dolor en el pecho, cuerpo cortado, entumecimiento de espalda, necesidad de conocerme, si me conoces, necesidad de tenerme a tu lado para leer conmigo y volver al inicio, los besos.
Adelante, envíciate.
1 comentario:
Adicción pues, no había leído mejor definición.
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