Voy a dejarte un recado en los ojos. Léelo cuando duermas, para que sueñes conmigo. Y al despertar, me recuerdes con cariño. Que suene el teléfono y tu voz me despierte diciendo, te quiero. Pasar mil años juntos y tú, sigas en tus diecisiete. Al menos, para la mirada mía.
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