Llegue con tres heridas. Tres que pegare con tinta.
Me ha fallado la pluma, se acabo su elixir y hoy encallo.
La barba, es pa que vean, que no necesito de su verborrea estética. Los zapatos rotos, son para el que dude que luche, contra viento y marea en esta ciudad retorica. ¿Quieres… hablar de dolor mi vida? Te dejo con mi mirada, vuelvo luego, yo ya sé lo que platica, estuve ahí.
Basta de fotografías, me avergüenzo de mi ardid. Destruí mi vida entera, para llegar hasta aquí. El fin justifica, los medios que me mutilan. Escribí con sangre el nombre que hoy, corean las ovejas. Sé, que vivo de ustedes, pero no puedo evitar, sentir que soy mejor. Porque tracé mi camino, y luche como un león. Porque morí tantas veces, que ya no sé ni quién soy. Porque levante la vista, me trague el hambre, y use el orgullo como escudo, mientras me quemaba el sol. Sonreí bajo el zapato, de todo el que me humillo. He gozado con las caras, de quienes se creían, mejor que yo.
Me he tragado mi impaciencia, me forme una disciplina, y el talento… bueno, ese ya lo traía yo. Soy lo que llaman genio, lo que gritan loco, lo que callan por temor.
Soy la rabia del pobre, la magia del escritor, lo incasable del amante, el egocentrismo de mi Dios. Soy la marca del soldado, soy la herida del adiós. El horizonte de mi boca, es un retrato de dolor, se dibuja una tormenta, va a lloverte campeón.
Mi madre moldeo el carácter y la calle, lo forjo. La sonrisa la he ganado, me la otorgo el desamor. La humildad me la escupió, el corazón destrozado, de la niña que en la vida, más me amo. Señoras y señores, soy el hijo de puta, que, agoniza contento, mientras canta una canción. Soy a lo que temen, lo sé, porque hoy, incluso me temo yo.
Basta de fotografías, me avergüenzo de mi ardid. Destruí mi vida entera, para llegar hasta aquí. El fin justifica, los medios que me mutilan. Escribí con sangre el nombre que hoy, corean las ovejas. Sé, que vivo de ustedes, pero no puedo evitar, sentir que soy mejor. Porque tracé mi camino, y luche como un león. Porque morí tantas veces, que ya no sé ni quién soy. Porque levante la vista, me trague el hambre, y use el orgullo como escudo, mientras me quemaba el sol. Sonreí bajo el zapato, de todo el que me humillo. He gozado con las caras, de quienes se creían, mejor que yo.
Me he tragado mi impaciencia, me forme una disciplina, y el talento… bueno, ese ya lo traía yo. Soy lo que llaman genio, lo que gritan loco, lo que callan por temor.
Soy la rabia del pobre, la magia del escritor, lo incasable del amante, el egocentrismo de mi Dios. Soy la marca del soldado, soy la herida del adiós. El horizonte de mi boca, es un retrato de dolor, se dibuja una tormenta, va a lloverte campeón.
Mi madre moldeo el carácter y la calle, lo forjo. La sonrisa la he ganado, me la otorgo el desamor. La humildad me la escupió, el corazón destrozado, de la niña que en la vida, más me amo. Señoras y señores, soy el hijo de puta, que, agoniza contento, mientras canta una canción. Soy a lo que temen, lo sé, porque hoy, incluso me temo yo.
2 comentarios:
no mames we escribes de huevo00s felicidades
=) Gracias amigo. Me sonroja. Quieres sexo?
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