Besos suicidas bajo techo, sin
tener un resquicio de idea de hacia dónde nos dirigen los secretos.
Confundirnos con la vida sin que la vida sepa que nos escapamos de ella,
sofocar la realidad con un cuento tan personal que no pudiese ser vivido a
solas. Dormir sin miedo por tenerme al lado, dormir tranquilo por saberme
vigilando. Tertulias a la luz de tus destellos, la brisa que entra por la
ventana de tus ojos refrescando las ganas que tenemos de comernos, tu sonrisa,
matizando el cuadro oscuro de un pintor cansado de buscar, con un rojo
indeleble. Nada cierto pues lo cierto se marchita y muere, nada serio pues lo
serio aburre y mata.
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