Deje tus ojos de lechuza junto a una carta de “un tal vez” para olvidarte y olvidarme de un grisáceo ayer… pero ya ves, olvide las reglas del olvido y henos aquí otra vez. Soy el instante más eterno que tus labios detentaron, la razón de que tus noches ya no sean de descanso y que les mientas con descaro. No es amor mi amor si no brillan los ojos cuando gritas: ¡te amo! Pero yo, aun esbozo la sonrisa burlona de tu pose para fotos, deje de andar por tus caminos hace tiempo por el único motivo de llevar los tenis rotos.
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