Tus pitbulls sanguinarios son la cena de mi gatito de ojos tristes. Estoy en el laboratorio, con el blog cerrado y como tote matándome por encontrar un estilo que no existe. La pluma al viento, la tinta seca, el soñar ausente, la mirada que interpreto. Soy un personaje de una novela demasiado surrealista, soy el personaje loco de un filme comercial.
Suprimo mi exceso de sentimentalismo para después poderlo pagar. Hoy es hora de no sentir y trabajar, pero trabajar en lo que yo puedo para después decir, ahora sí, hora de dar.
Hoy solo recibo; recibo amor de mi madre, dinero de familia, tiempo de mis amigos, besos y caricias de mujeres. Os Juro que lo retribuiré mañana, pero hoy, me he quedado sin nada para poder recompensar. Hoy no me molesten en cobros, no tengo de donde se puedan cobrar. Mejor esperen y si el tiempo me alcanza, veremos algo grande. De lo más grande que sus ojos hayan visto, si el tiempo me alcanza, serán el contexto de lo que llaman grandeza. Pero ahora no, ahora, es tiempo de ser egoísta, aunque las miradas y palabras indirectas de reproche duelan por tirarme de lo que no soy para nada pero debo parecer. Veo a mediano plazo, un futuro que no es nada desagradable de ver.
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