Con un vestido rojo y las piernas abiertas, con el rostro entumido y la conciencia semi despierta, la mente entumida por el whisky y las sabanas revueltas; los labios rojos, los ojos azules, el caminar para matar y la piel de perla, casi blanco infinito. Un hotel en algún lugar recóndito, entre noches sofocantes y vuelos de los mosquitos, una fotografía vieja, una amargura añeja y una lagrima misántropa que se arropa en los hielos de su copa. El la dejo y su mundo se volvió chiquito, nada más que sexo por “sport”, que el amor ya no volvió por falta de calor, le dijo adiós y se mudo a otro corazón mejor. Que harías tu si se murió, si nadie ya despierta ese picor, si se piro esa sensación y el pecho se olvido de latir como motor y ahora todo se escucha en eco, tan vacio que parece se encontrase el universo seco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario