Vivo en una esfera de imposibilidades y de cada ángulo sale una nueva, ¡vaya! Que calamidades.
Exactitud en el azar es: ella escuchando mi música, por el casco de mi reproductor, pegada a mi cuerpo para oír mejor. Ahora explico, escribir nombres es peligroso, cada cosa tiene el propio y parte de su magia reside en ellos, por eso evito escribir el suyo, no vaya siendo que lo escriba con el trazo equivocado y arruine algún embrujo. Y es que aparte, la caligrafía es arte, de esas olvidadas, más antiguas que Mesopotamia y las cosas viejas, siempre tienen ese algo que te inspira precaución. Mejor no meterse con lo poco que esta fuera de mi control. Pero si lo escribiera, preguntaría: ¿Cómo el beso de un infante y salvas o como el olvido y matas?
Dime soñadora ¿soy tu sueño de verano o solo otro extra del reparto? No te preocupes por los temblores que venga de mí, sino por los movimientos torpes hacia ti, que yo he sobrevivido sismos que a otros matan de infarto. Me interesan dos mundos, el tuyo y el que se forma día a día dentro de mi cuarto.
Solo dos cosas pido: drama meticulosamente medido, sin historias inventadas para otros tipos.
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