2.22.2011
LO MEJOR DE PETER PAN
...¿Qué fue lo último que te dijo Peter? -Lo último que me dijo fue: «Espérame siempre y una noche me oirás graznar.»
Entonces la ventana se abrió de un soplo como en otros tiempos y Peter se posó en el suelo.
Estaba exactamente igual que siempre y Wendy vio al momento que todavía conservaba todos sus dientes de leche. Él era un niño y ella era una persona mayor. Se acurrucó junto al fuego sin atreverse a hacer ningún movimiento, impotente y culpable, una mujer adulta.
-Hola, Wendy-dijo él, sin notar ninguna diferencia, pues estaba pensando sobre todo en sí mismo y a la escasa luz su vestido blanco podría haber sido el camisón con que la había visto por primera vez.
-Hola, Peter -replicó ella débilmente, encogiéndose todo lo posible. Algo en su interior clamaba: «Mujer, mujer, suéltame.»
-Eh, ¿dónde está John? -preguntó él, echando en falta de repente la tercera cama.
-John ya no está aquí -dijo ella con voz entrecortada. -¿Michael está dormido? -preguntó él, echando un vistazo por encima de Jane.
-Sí -respondió ella y entonces sintió que estaba siendo desleal a Jane además de a Peter.
-Ése no es Michael -dijo rápidamente, no fuera a ser castigada.
Peter miró con más atención.
-Eh, ¿es alguien nuevo?
-Sí.
-¿Chico o chica?
-Chica.
Ahora tendría que entenderlo, pero nada.
-Peter -dijo, vacilando-, ¿estás esperando que me vaya volando contigo?
-Claro, por eso he venido.
Añadió con cierta severidad:
-¿Has olvidado que hay que hacer la limpieza de primavera?
Ella sabía que era inútil decirle que se había saltado muchas limpiezas de primavera.
-No puedo ir -dijo en tono de excusa-.
Se me ha olvidado cómo volar.
-No tardo nada en volver a enseñarte.
-Oh, Peter, no malgastes el polvillo de las hadas en mí. Se había levantado y por fin lo asaltó un temor. -
¿Qué pasa? -exclamó, encogiéndose.
-Voy a encender la luz -dijo ella-, y entonces lo verás.
Casi por única vez en su vida, que yo sepa, Peter se sintió asustado.
-No enciendas la luz -gritó.
Ella revolvió con las manos el pelo de aquel niño trágico. Ya no era una niña desolada por él: era una mujer adulta que sonreía por todo ello, pero con una sonrisa llorosa.
Luego encendió la luz y Peter lo vio. Soltó un grito de dolor y cuando aquel ser alto y hermoso se inclinó para cogerlo en brazos se apartó rápidamente.
-¿Qué pasa? -volvió a exclamar.
Ella tuvo que decírselo.
-Soy mayor, Peter. Tengo mucho más de veinte años. Crecí hace mucho tiempo.
-¡Prometiste que no lo harías!
-No pude evitarlo. Soy una mujer casada, Peter.
-No, no es cierto.
-Sí y esa niña de la cama es mi hija.
-No, no lo es...
Por mucho, lo mejor que he leído en mi vida.
Aunque si me conoces un poco, decirlo resulta redundante siendo yo el que lo dice. Era obvio para cualquiera aunque permaneciere a obscuras para mí.
Por mucho, los más triste que he leído, lo mas absurdamente real que he tenido en mis manos, lo mas lleno de espeluznantes metáforas idílicas.
Por mucho, exactamente yo.
Porque como yo, Peter se fue un día y olvido hacerlo al siguiente, pensaba que ella estaría ahí siempre que el regresara a graznar, y ella estuvo siempre, hasta que Peter lo volvió a olvidar un día, y otro, y otro, y otro y cuando volvió, Wendy había crecido, su Wendy se había ido.
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