Luces apagadas, piano de fondo, un niño hablando en un escenario solo ante un micrófono.
Mi papa es mi ídolo. El es escritor. El pinta y habla varios idiomas. Yo quiero ser como mi papa. El tiene una barba larga, larga y los ojos profundos, profundos. Y una sonrisa rara que me asusta un poco pero él intenta sonreírme bonito. Mi papa, ama mucho a mi mama. Mi mama, me dice que mi papa es el hombre más fiel del mundo, ella dice que lo es porque el aprende lo que otros no. Dice que aprende de las heridas, pero no entiendo eso, yo no le veo ninguna herida más que la de la frente, que de chiquito se hizo porque le gustaba jugar a ser superhéroe como a mí y se pego muy fuerte. Pero el no lloro estoy seguro porque mi papa es el hombre más fuerte del mundo. Yo, de grande quiero ser como mi papa, quiero ser escritor. Uno como mi papa.
Se para el piano, se encienden las luces, y un viejo de barba larga con lágrimas en los ojos cachetea al niño y le dice:
Nunca.
Mira hijo, deja te lo explico. Uno no decide ser escritor, uno nace siéndolo, no importa si eres bueno con las letras, sino eres escritor, no eres escritor. Y mejor que no lo seas. Un escritor vive de su dolor, un escritor escribe desde que sueña por primera vez. Un escritor es el niño raro de la clase. Al que las niñas no hacen caso y del que se burlan. Un escritor siempre es débil y lo golpean los demás porque a él no le interesa lo mismo que a los demás niños, él no habla de futbol, carros o cosas por el estilo. Un escritor vive con el alma rota. Busca toda su vida a su otra mitad y cuando la encuentra, la encierra celosamente con él, la sofoca y la mata, para que no vuelva y el, pueda llorarle de por vida en su alcoba. Todo por el placer de desvanecer el dolor en una hoja insípida. Un escritor es el masoquista más acérrimo que existe, no por el placer del dolor, sino por las letras que el dolor logra. Un escritor se siente raro cuando está feliz. Y se muere cuando esta triste. Pero triste, está en su elemento y es lo más cercano a un Dios en lo que hace. Cuando un escritor le pesa el alma, está en su zona, es el hombre, nadie lo para. Un escritor vive para alimentar su dolor y contagiarlo como un virus. Busca que sus letras lleven la enfermedad que el lleva. Tu abuelo nunca quiso que yo llevara este camino y cuánta razón tenía, escogí el camino más difícil. Si lo hice, pero, pero solo existe un camino a seguir, los demás matan, dije algún día. Gracias a este camino siempre me mantuve fiel a mis continuos cambios de creencias, a mi constante evolución. Nunca me estanque y siempre fui el mismo hombre integro que aprendió de sus errores y no los volvió a cometer jamás. Hijo, pensándolo bien, sería un orgullo que fueras escritor, pero en realidad, sería un honor que fueras medico, o abogado, bailarín, cantante, artista, contador. Sería un orgullo que seas un amante de las mujeres o un amante de los hombres. Sería un orgullo que fueras lo que sea, con dos reglas únicas. Primero, no hagas daño a los demás, si lo haces corrígelo y si no puedes, nunca olvides ese daño, y nunca lo repitas. Segundo, haz lo que quieras, pero sé el mejor, porque no te perdonaría que fueras mediocre.
Hijo, te amo.
3 comentarios:
Definitivamente me gustó... lo imaginé, aunque el final se me hizo un poco crudo :P
Creo que es uno de los mejores de lo mejor que usted ha escrito señor! :)
'Y hazle caso a Alfredo'
Te falto decirle eso.
qué texto!! me lo imagine todo con cada palabra y eso fue lo mejor.
un abrazo!! =)
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