Quítame los besos que ella me daba. Deja cuelgo mi alma en el ropero de la tuya. Estoy cansado amor, deja que descanse en tus lunas y me despierte con tu sol. Los tuyos son más verdes, haz que olvide los suyos, por favor que ya no puedo. Le recuerdo toda. Desde sus ojos verde-miel hasta sus chapitas rojas, su piel de nieve su mirada hermosa. Su boquita pequeñita y sus manitas de ficción, sus piernas de porcelana y sus piecitos; pisadas de perfección. Recuerdo los lunares y las carcajadas. Yo opino, tu no opines… y su puchero de pato, sus besitos de adiós y sus besos de hola. Sus abrazos de amargura y sus envolturas de amor. Recuerdo su cielo mágico y su cielo de terror, le recuerdo toda, le recuerdo hasta lo que no. Su pelito hermoso, rubio en el que fluía yo. La curvatura de sus curvas y la comisura de su corazón. Mierda que recuerdo hasta el timbre de su voz y la danza de su risa. Le recuerdo con mil atuendos, sin ropa y hasta sin mí. Le recuerdo lejos, tan lejos que morí. Le recuerdo tirada en la cama llorando por mí. Le recuerdo enojada, frustrada, decepcionada por mí. Le recuerdo sentada mirándome fijo, enamorada de mí. Le recuerdo en cada lagrima, y quisiese que se fueran de mi en cada deseo que pido como los recuerdos de Atreyu. Te creo lo que me digas, pero el trato es este. Haz que no vuelva a pensar en ella, recordar es vivir y yo quiero morirme bajo las luces de tus estrellas.
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