Tengo la cabeza enferma de escribirle tanto intentando describirle, y es que solo dios con esos tremendísimos luceros, esa boca de puchero, esa piel canela clara, esos roces a lo incierto y lo imposible que me sacan de mi quicio, si tan solo me dejaras, si tan solo me dejara, sin tan solo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario