Si, si hacíamos el amor y lo tomábamos caliente, sin crema.
¿Cómo contarle? Que tomábamos hasta la última gota de cada taza que servíamos. ¿Cómo contarle? De la textura que tomaba la porcelana blanca de tu espalda desnuda. Que lo endulzábamos con terrones de besos, saboreando cada sorbo en el paladar entre carcajadas y miradas azucaradas. La cama es una sala de colores terrenales, entre cafés y cobrizos. Leíamos los parpados del otro como lectura ligera, solo detalles, solo. Solo motivos, solo. Solo lo que ya sabíamos y yo hoy solo.
¿Cómo contarle? Que probé el mejor del mundo y lo deje para beber amor soluble etiquetado y enfrascado para su venta al público. Se que cada grano es único, cada sorbo mágico. Sé que tire la taza y la rompí en pedazos diminutos, se derramo en el suelo y se enfrió en minutos.
¿Cómo contarle? Que tomábamos hasta la última gota de cada taza que servíamos. ¿Cómo contarle? De la textura que tomaba la porcelana blanca de tu espalda desnuda. Que lo endulzábamos con terrones de besos, saboreando cada sorbo en el paladar entre carcajadas y miradas azucaradas. La cama es una sala de colores terrenales, entre cafés y cobrizos. Leíamos los parpados del otro como lectura ligera, solo detalles, solo. Solo motivos, solo. Solo lo que ya sabíamos y yo hoy solo.
¿Cómo contarle? Que probé el mejor del mundo y lo deje para beber amor soluble etiquetado y enfrascado para su venta al público. Se que cada grano es único, cada sorbo mágico. Sé que tire la taza y la rompí en pedazos diminutos, se derramo en el suelo y se enfrió en minutos.
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