Pongo pausa. Una cerveza helada, un incienso con perfume de gardenias que ella eligió conmigo, y la camiseta que revela mi manía sexual. Alfredo en las bocinas, marcela en la espalda convive con Andrea de manera formidable. Mejor que los demás fantasmas, mejor que yo conmigo mismo. Tengo un problema, uno, mas grande que los demás. Debo dejar de centrar mi atención en mujeres de ese tipo. De esas a las que mi mala estética fascina. Por más que las ignoro me llueven encima y cuando decido mojarme, paran el diluvio y comienzan alejarse. Estoy tan harto, podría tener a otras y eso ya lo saben, y eso ya lo sé pero no las tengo simplemente porque no excitan mi atención, porque son más comunes de lo permitido en mi propia nación.
Perdóname wendie, me volví adulto.
Quiero romper la barrera del espacio-tiempo por una mujer que no me da ni su número celular, solo yo.
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