12.31.2015

DECIDÍ DEJARLO CLARO...

Competir como estilo de vida no es la vida más tranquila, aclaro. Y su juego, reglas y condiciones me las sé de punta a cabo, tengo la llave de Rico McPato y me divierto contando centavos; escribo en libretas de seis pesos mientras veo salir el sol malhumorado, trabajando en mi estilo, que en mi secta no existe nada más preciado.
Me he divertido junto a ellas, si Sabina, lobo de mar anclado; hay algo en mi que les fascina y nunca falta cómplice pa cometer pecado, y aunque zozobran los besos ya por este lado, ¿en serio loco, nueve años sin estar enamorado? Otra vez borracho enfrente de unos labios rojos y unos jeans bien apretados, cuarentaicinco minutos es el tiempo que tengo para dar y no una vida a tu lado. 

Obsesionado con un juego que parece ya no dar cabida,
con la fe como respuesta y como única salida,
con el miedo como aliado y la apatía agradecida,
la suerte está de mi lado y mis habilidades pulidas,
con los vicios de testigos y la inspiración en ruinas,
decidí seguir este sendero y lamento algunas partidas
pero la cabra tira al monte aunque parezca suicida.

Se lo que piensan, lo pensé hace demasiado tiempo como para no ser un insulto. Hay quienes me tienen de genio, grande y algunos de culto, otros que se partirán en dos de risa al oírme hablar así de mi y en este punto, he reducido a tal grado prioridades y asuntos que ya me interesa poco si descubren como carajos dejar de ser adulto.
Quiero lo mismo que antes pero ahora entiendo que no es factible ósea que pierdo terreno en mi terreno, ¿no es risible? Que el loco perpetuo entienda que la locura perpetua no es posible. Barrancas sentimentales, abismos mentales tan terribles que casi y por poquito, pero les fallo el nivel de dolor que aguanto porque aún no pienso irme.

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