Ultimo día de mí. Ultimo día de fumarme el dolor, de
inyectarme soledad y de suturar heridas para después arrancarme los puntos. Ultimo
día en nunca jamás. Ultimo día del idiota, amable y tonto. Ultimo día de mi parte
débil. Ultimo día de noches llorando, deletreándome, sacando a lagrimas letras.
Ultimo día de mojarme en cualquier lluvia. Ultimo día de aceptar a una tristeza
que no cuenta sus motivos y se hospeda en mis pestañas sin pagar alquiler. Ultimo
día de bailar a solas, de soñar en olas de las aguas de las damas que se
duermen junto a mí, de las musas que se revuelcan en camas ajenas pero nunca
ponen pie cerca de aquí. Ultimo día de ignorar que puedo comerme al mundo en
cuanto abra la boca, de que no hay área en la que no destaque cuando ataco, de
que no existe reto insuperable y su difícil es mi fácil. Ultimo día de pasearme
como uno más si sé que soy más. Ultimo día de sonreír con el alma a cualquiera
que mire y hora de guardar sonrisas para quienes mis sonrisas se merezcan y
busquen.
Hoy es el momento propicio para corregirme, la hora indicada
para rehacerme, el minuto exacto para reinventarme, el segundo preciso para ser
como se que debo ser.

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