Sentadas
en la estrella más lejana y hasta el anochecer. Nadie hablo de ellas o de Peter
al crecer. Nadie hablo del viejo, del borracho jadeante o de las señoritas que
le acompañaron, que creían en él y que buscaron nuncajámas toda su vida pero
nunca lo encontraron.
Sueños de rivotriles sobre camas que olvidaron, esquinas
que refugian del mundo que rechazaron.
-Discúlpeme
señor, ¿qué le pasa? ¿Donde está su Wendy y los niños con los que jugó? ¿Usted
es Peter, caballero? ¿Es usted? Esa mirada apunta demasiado lejos y a usted no
se le ven las ganas de querer moverse. Demasiado vacio, ahora que hurgo en esos
ojos tan profundos. ¿En qué piensa? ¿Porque ese gesto de estar a punto de
llorar? Dígame, ¿y campanita? ¿Que no juro acompañarle para siempre? ¿Espera
que le crea? ¿Que este arrugado alcohólico y sucio despojo, imitación de ser
humano es Peter pan? Señor usted está loco, huele feo y se nota que le falta
comer. Y aparte esas putas con las que...
-Campanita
me dejo al último... señor. En la segunda congestión que sufrí luego de haber
llegado aquí. Wendy me olvidó cuando deje de volver y la última vez que la vi
hace ya algunos años, me dio un par de monedas y siguió de largo.
Esas
putas a las que usted se refiere, bueno si son putas pero usted no entiende.
Ellas me buscaron cuando eran chicas pero... eran niñas, ¿si me explico? Yo
solo quería jugar con mis amigos y pelear con los piratas, no me interesaba
llevar más niñas a nuncajámas después del desastre con Wendy. Y ahora que las
veo ya crecidas, aunque claro es un decir. La mayoría ni pasa de los 18 y han
tenido problemas de aborto, congestiones alcohólicas, bulimia y anorexia. Han
probado cuanto licor les han ofrecido y en cuestión de drogas van desde las
pastillas hasta el polvo blanco, del sexo ni se diga que no sabría a qué edad
empezaron. Quizá cuando vieron que jamás irían a mi país, cuando no las lleve
conmigo buscaron otra forma de saberse princesas y ver sirenas, indios, barcos
voladores y caminar por las nubes. Usted... caballero, les llama putas. Yo les
llamo princesas perdidas y son las únicas que voltearían a ver a este acabado
niño eterno. Me volví un cuenta cuantos porque no sé hacer nada mejor y si
usted ve a Wendy... dígale que me vio, que de niño fue usted a ese país y que
me quede para siempre ahí. No le diga lo que soy, no le cuente por favor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario