3.09.2012

DE PETER Y LAS PRINCESAS PERDIDAS.

Sentadas en la estrella más lejana y hasta el anochecer. Nadie hablo de ellas o de Peter al crecer. Nadie hablo del viejo, del borracho jadeante o de las señoritas que le acompañaron, que creían en él y que buscaron nuncajámas toda su vida pero nunca lo encontraron.
Sueños de rivotriles sobre camas que olvidaron, esquinas que refugian del mundo que rechazaron.
-Discúlpeme señor, ¿qué le pasa? ¿Donde está su Wendy y los niños con los que jugó? ¿Usted es Peter, caballero? ¿Es usted? Esa mirada apunta demasiado lejos y a usted no se le ven las ganas de querer moverse. Demasiado vacio, ahora que hurgo en esos ojos tan profundos. ¿En qué piensa? ¿Porque ese gesto de estar a punto de llorar? Dígame, ¿y campanita? ¿Que no juro acompañarle para siempre? ¿Espera que le crea? ¿Que este arrugado alcohólico y sucio despojo, imitación de ser humano es Peter pan? Señor usted está loco, huele feo y se nota que le falta comer. Y aparte esas putas con las que...
-Campanita me dejo al último... señor. En la segunda congestión que sufrí luego de haber llegado aquí. Wendy me olvidó cuando deje de volver y la última vez que la vi hace ya algunos años, me dio un par de monedas y siguió de largo.
Esas putas a las que usted se refiere, bueno si son putas pero usted no entiende. Ellas me buscaron cuando eran chicas pero... eran niñas, ¿si me explico? Yo solo quería jugar con mis amigos y pelear con los piratas, no me interesaba llevar más niñas a nuncajámas después del desastre con Wendy. Y ahora que las veo ya crecidas, aunque claro es un decir. La mayoría ni pasa de los 18 y han tenido problemas de aborto, congestiones alcohólicas, bulimia y anorexia. Han probado cuanto licor les han ofrecido y en cuestión de drogas van desde las pastillas hasta el polvo blanco, del sexo ni se diga que no sabría a qué edad empezaron. Quizá cuando vieron que jamás irían a mi país, cuando no las lleve conmigo buscaron otra forma de saberse princesas y ver sirenas, indios, barcos voladores y caminar por las nubes. Usted... caballero, les llama putas. Yo les llamo princesas perdidas y son las únicas que voltearían a ver a este acabado niño eterno. Me volví un cuenta cuantos porque no sé hacer nada mejor y si usted ve a Wendy... dígale que me vio, que de niño fue usted a ese país y que me quede para siempre ahí. No le diga lo que soy, no le cuente por favor.

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